Saltar al contenido
CreacionesAbelart.com

Fabricar una cabina de pintura para aerografía

Hacer bien hecha una cabina de pintura es una tarea sencilla en cuento a concepto, por lo que, pese a que, los materiales valgan un dinero considerable, podemos tener nuestra cabina de pintura bien hecha si disponemos del espacio para ello.

Estructura externa de una cabina de pintado presurizada para aerografía

Tenemos que pensar en el espacio a utilizar; yo he hecho ya los números para ciertas medidas mínimas que debe de tener para fabricar la mía:

– Largo: 280 cm, ancho 180 cm y alto 220 cm. Estas medidas se son el cubículo efectivo de mi cabina, y ante ello, tener clara la distribución de la puerta, el doble techo, la intracción y la extracción, así como las aperturas filtradas de la entrada y la salida de aires.

Lo cual podemos verlo en el siguiente vídeo, cómo se distribuye el espacio, así como el montaje de Pladur para las paredes, el aislamiento para que el aire que entre a la cabina del exterior no nos altere la temperatura del taller.

Principios básicos a tener en cuenta a la hora de fabricarnos nuestra cabina de lacado

Los principios básicos a tener en cuenta son básicamente:

  • Intracción
  • Presurización
  • Extracción
  • Disolución

Esto se podría resumir en que necesitamos una intracción de aire, que nos proporcione aire para conseguir una sobrepresión. Este aire ha de estar con dando presión positiva sin que ejerza corriente de aire, por lo que entrará una cantidad de aire por minuto, a la que quitaremos la corriente de aire mediante filtros, y saldrá una cantidad de aire menor a la que entra, para conseguir esa presión positiva necesaria.

Circuito del aire y tamaños de aperturas de pasos de aire

Independientemente de las velocidades y los caudales del aire, el circuito es el siguiente:

El intractor coge aire del exterior y lo impulsa por la intracción del la cabina hacia el espacio presurizado, donde se encuentra con el primer filtro que frena el impulso de del movimiento del aire.

El aire está entre los dos techos, donde va entrando más aire, hasta que tiene la presión suficiente como para caer a la estancia principal de la cabina, atravesando unos filtros que están en el techo más bajo.

Esta entrada al espacio de trabajo, tiene que tener cantidad suficiente, no velocidad de movimiento, para presurizar el espacio, siendo este caudal mayor a la salida que tendrá por el estractor.

Del filtro de techo, el aire se irá al filtro de abajo, siendo mayor la cantidad de aire que entra que la que sale.

Antes de la salida, y en esa misma dirección, le daremos las manos de pintura a los objetos, así que, en dirección a la salida del aire, el aire pasa por un filtro de cartón y uno tupido, antes de pasar por la turbina que lo llevará a exterminar la polución que lleva al filtro de carbono activo, dejándolo inocuo en su totalidad.

Cómo vemos el sistema en sí es sencillo, pero hay que hacerlo, desde diseñarlo hasta ejecutarlo, y más que existan formas más sencillas, esta está pensada para perdurar en el tiempo.